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InvestigaciónMicrobiología01 de oct de 2026

Una cepa de fiebre tifoidea resistente al ciprofloxacino se extiende en África Occidental

Desde 2021 aumentan los aislamientos de Salmonella enterica serovar Typhi del genotipo 2.3.1 en personas que volvían de África Occidental: resiste a los tres antibióticos clásicos de la tifoidea y también al ciprofloxacino. La secuenciación reconstruye cómo fue sumando esas resistencias por capas durante unos 25 años.

Qué se encontró

Desde 2021 se aísla cada vez con más frecuencia una cepa de Salmonella enterica serovar Typhi, la bacteria de la fiebre tifoidea, en personas que acababan de volver de África Occidental. La secuenciación de esos aislamientos humanos la describe: pertenece al genotipo 2.3.1 (una rama del árbol genealógico de *Salmonella* Typhi, definida por las letras que comparte su genoma; permite saber si dos aislamientos lejanos vienen del mismo linaje), es multirresistente (no responde a los tres antibióticos clásicos de la tifoidea: ampicilina, cloranfenicol y trimetoprim-sulfametoxazol) y, además, resiste al ciprofloxacino.

Cómo se volvió resistente, paso a paso

Todo se armó en África Occidental a lo largo de unos 25 años, en tres capas:

  • Primero adquirió dos plásmidos (anillos de ADN suelto que viven fuera del cromosoma, se copian aparte y pueden pasar de una bacteria viva a otra; son el vehículo habitual de los genes de resistencia) distintos, uno después de otro.
  • Después vino la integración cromosómica (los genes de resistencia saltan del anillo suelto al cromosoma de la bacteria; desde ahí se copian con el genoma en cada división, así que ya no se pierden si el plásmido se pierde) de la región de resistencia del plásmido IncHI1 (familia de plásmidos grandes, clásica de *Salmonella* Typhi, que lleva agrupado el paquete de genes contra los tres antibióticos de siempre).
  • Al final llegó una mutación en gyrA (cambio de una letra en el gen de la ADN girasa, la enzima que desenrolla y vuelve a enrollar el ADN para copiarlo; el ciprofloxacino actúa agarrándose a esa enzima, y con la letra cambiada deja de agarrarse bien).

El orden importa: el ciprofloxacino cayó al final, sobre una bacteria que ya guardaba el resto en su propio cromosoma, el sitio más difícil de perder.

Qué le cuesta ser resistente, y qué recupera

Se repite que la resistencia «tiene un costo». Está medido, y la respuesta es doble. En Salmonella Typhimurium, mutantes muy resistentes al ciprofloxacino tardaban bastante más en dividirse y no colonizaban el intestino de pollos; los de resistencia intermedia sí. Y tras un tiempo sin antibiótico, el costo se revertía en parte.

La otra mitad pesa más aquí. En Salmonella Typhi se enfrentaron once cepas hermanas con mutaciones en gyrA y parC a su cepa madre sensible, sin antibiótico delante: la mayoría no perdía, y varias ganaban. Las de dos mutaciones rendían más de lo esperado, por epistasia sinérgica (dos mutaciones que juntas rinden más que la suma de lo que rinde cada una por separado, porque una compensa lo que la otra estropea).

Qué se midióQué salió
Tiempo de generación de mutantes muy resistentes (Typhimurium)1,4 y 2 veces más largo que la cepa madre
Colonización del intestino de pollos por esos mutantesNo colonizaron
Competencia in vitro de once mutantes de Typhi sin antibiótico6 de 11 superaron a la cepa sensible

Cómo se compara con lo que ya se sabía

En África el linaje multirresistente que domina es otro, el 4.3.1, también llamado H58: en un barrio informal de Nairobi explicaba casi todos los casos de tifoidea infantil, y allí la resistencia al ciprofloxacino seguía siendo rara —alrededor del 72 % de los aislamientos era multirresistente, pero solo el 2,7 % resistía al ciprofloxacino—. Que sean las dos capas juntas en un genotipo 2.3.1 señala un camino evolutivo distinto del que se vigilaba. Y el blanco es grande: las infecciones entéricas causan cerca de 1,27 millones de muertes al año en el mundo, con la fiebre entérica en segundo lugar tras las diarreas.

Qué significa y qué no

Es vigilancia genómica, no un ensayo clínico: describe la bacteria y su genealogía, no cuántos enfermos se curaron con cada fármaco. Y lo que se ve en viajeros es una ventana, no un censo de lo que circula allí.

Ante una fiebre sin foco en alguien que volvió hace poco de África Occidental, el hemocultivo antes del antibiótico vale más que nunca: la pauta empírica con ciprofloxacino puede estar vencida.

Fuentes del contexto

  • Baker S, Duy PT, Nga TVT, et al. Fitness benefits in fluoroquinolone-resistant Salmonella Typhi in the absence of antimicrobial pressure. eLife. 2013;2:e01229. https://doi.org/10.7554/eLife.01229
  • Giraud E, Cloeckaert A, Baucheron S, et al. Fitness cost of fluoroquinolone resistance in Salmonella enterica serovar Typhimurium. J Med Microbiol. 2003;52(Pt 8):697-703. https://doi.org/10.1099/jmm.0.05178-0
  • Kariuki S, Dyson ZA, Mbae C, et al. Multiple introductions of multidrug-resistant typhoid associated with acute infection and asymptomatic carriage, Kenya. eLife. 2021;10:e67852. https://doi.org/10.7554/eLife.67852
  • Ng'eno E, Lind M, Audi A, et al. Dynamic incidence of typhoid fever over a 10-year period (2010-2019) in Kibera, an urban informal settlement in Nairobi, Kenya. Am J Trop Med Hyg. 2023;109(1):22-31. https://doi.org/10.4269/ajtmh.22-0736
  • GBD 2023 Enteric Infections Collaborators. Global burden of enteric infectious diseases, diarrhoeal diseases, and corresponding aetiologies, 1990-2023. Lancet Infect Dis. 2026;26(10):988-1009. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(26)00194-5

La fuente

PubMed · microbios y resistencia

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.