InvestigaciónFarmacología básica08 de oct de 2026
Un antiepiléptico, la lacosamida, frena el daño del cartílago y el dolor en ratones con artrosis
Investigadores de Yale vieron que la lacosamida, un antiepiléptico ya aprobado, bloquea un canal de sodio que los condrocitos usan para degradar el cartílago. En células humanas y en ratones con artrosis redujo el desgaste y el dolor, sobre todo inyectada en la rodilla. Aún no se ha probado en pacientes con artrosis.
Qué se hizo
La artrosis es la enfermedad articular más frecuente y solo se trata el dolor. Un equipo de la Universidad de Yale probó si la lacosamida, un antiepiléptico ya aprobado para las crisis focales, podía hacer las dos cosas a la vez. Todo el trabajo es preclínico: células y cartílago humano en el laboratorio, y ratones.
La idea parte de un canal concreto, Nav1.7 (uno de los canales de sodio dependientes de voltaje: una proteína de membrana que se abre cuando cambia el voltaje de la célula y deja entrar sodio; en las neuronas del dolor es lo que permite disparar la señal). Los mismos autores habían visto antes que este canal no está solo en los nervios: también lo tienen los condrocitos (las únicas células del cartílago; fabrican la matriz de colágeno y proteoglucanos que lo forma y también la degradan, y en la artrosis el balance se inclina hacia la destrucción) de una articulación con artrosis.
El grupo comparó tres bloqueadores de canales de sodio de uso clínico (carbamazepina, oxcarbazepina y lacosamida) en:
- condrocitos de pacientes con artrosis, expuestos a IL-1β (interleucina 1 beta, una citocina inflamatoria que en el laboratorio se usa para imitar el ambiente de la articulación artrósica: empuja al condrocito a fabricar enzimas que rompen el cartílago);
- fragmentos de cartílago humano mantenidos ex vivo;
- ratones con artrosis provocada por desestabilización del menisco medial (cirugía que corta el ligamento que fija el menisco interno de la rodilla; la carga se reparte mal y el cartílago se desgasta en semanas, como en una artrosis postraumática), tratados por vía general o con inyección dentro de la rodilla.
Qué encontraron
- En condrocitos humanos, la lacosamida fue la más potente de las tres: frenó el catabolismo (la parte del metabolismo del condrocito que degrada la matriz, con enzimas como las metaloproteinasas y las agrecanasas) inducido por la inflamación y favoreció el anabolismo (la parte que fabrica matriz nueva: colágeno tipo 2 y agrecano), y lo hizo a concentraciones más bajas que carbamazepina u oxcarbazepina.
- En los ratones, por vía general, redujo el daño del cartílago y las conductas de dolor, y superó a la carbamazepina a dosis equivalentes.
- Inyectada en la rodilla, protegió más y alivió más el dolor con una décima parte de la dosis.
- Los autores proponen un mecanismo: la lacosamida aumenta la secreción de HSP70 (proteína de choque térmico de 70 kilodaltones; ayuda a otras proteínas a plegarse bien y protege a la célula del estrés) y de midkina, un factor de crecimiento; ambas empujarían al condrocito hacia la reparación.
- Para que el fármaco no se escape de la articulación en pocas horas, diseñaron un gel de colágeno tipo 2 que se solidifica a temperatura corporal; retuvo el fármaco más tiempo en la rodilla y alargó el efecto.
El resumen publicado no da porcentajes de mejoría ni el número de animales por grupo.
Cómo se compara con lo que ya se sabía
En 2024 el mismo grupo describió que los condrocitos humanos con artrosis tienen canales Nav1.7 funcionales, unos 350 a 525 por célula. En ratones, quitar el canal solo en las neuronas sensitivas reducía el dolor, y quitarlo solo en los condrocitos frenaba el avance de la artrosis. Por eso lo plantean como una diana doble: dolor y estructura.
La lacosamida actúa de forma particular: favorece la inactivación lenta (estado en el que el canal de sodio queda cerrado y no puede reabrirse durante un tiempo largo; aparece sobre todo en células que disparan mucho o están despolarizadas, así que el fármaco frena más a las células hiperactivas que a las normales). Ya en 2014, en ratas con artrosis química, había reducido la hipersensibilidad al dolor, aunque no corrigió la cojera.
Qué significa y qué no
Es una hipótesis prometedora en ratones y en cartílago humano de laboratorio, no un tratamiento para la artrosis.
- No hay datos en pacientes con artrosis. Que el fármaco esté aprobado para la epilepsia acorta el camino, pero no demuestra que proteja la rodilla humana.
- El modelo quirúrgico en ratón se parece más a la artrosis postraumática que a la del adulto mayor.
- Revertir el daño, como sugiere el titular original, es más de lo que muestra el resumen del trabajo: lo que describe es menos degeneración y un giro de las células hacia la reparación.
Fuentes del contexto
- He C, Huang G, Moradi L, et al. Collagen II hydrogel-mediated sustained delivery of lacosamide attenuates cartilage degeneration and pain in osteoarthritis. Bioact Mater. 2026;61:640-656. https://doi.org/10.1016/j.bioactmat.2026.02.045
- Fu W, Vasylyev D, Bi Y, et al. Nav1.7 as a chondrocyte regulator and therapeutic target for osteoarthritis. Nature. 2024;625(7995):557-565. https://doi.org/10.1038/s41586-023-06888-7
- Rahman W, Dickenson AH. Antinociceptive effects of lacosamide on spinal neuronal and behavioural measures of pain in a rat model of osteoarthritis. Arthritis Res Ther. 2014;16(6):509. https://doi.org/10.1186/s13075-014-0509-x
La fuente
ScienceDaily
Leer el original ↗Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.