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ClínicaHábitos saludables30 de sept de 2026

Tratar el tabaco dentro de la rehabilitación cardíaca logra que el 80 % deje de fumar al año del infarto

Un programa del Hospital Clínico Universitario de València, en el que los propios cardiólogos combinan consejo, entrevista motivacional y fármacos dentro de la rehabilitación cardíaca, consiguió que cerca del 90 % de los fumadores siguiera sin fumar a los seis meses del infarto y cerca del 80 % al año. En los registros, la mitad sigue fumando.

Qué se hizo

En el Hospital Clínico Universitario de València, los cardiólogos metieron el tratamiento del tabaco dentro del propio programa de rehabilitación cardíaca, en lugar de derivarlo a otra consulta. Los pacientes eran personas que acababan de sufrir un IAM (infarto agudo de miocardio: muerte de una parte del músculo del corazón porque una arteria coronaria deja de llevarle sangre) y que fumaban. El programa arrancó en 2022, y los resultados salen en la European Journal of Preventive Cardiology (2026).

A todos los fumadores se les dio consejo breve y entrevista motivacional (conversación guiada en la que el médico no sermonea, sino que hace que el propio paciente diga sus razones para dejarlo y resuelva sus dudas; así el cambio sale de él). A quien seguía fumando o tenía una abstinencia muy molesta se le añadieron fármacos: TSN (terapia sustitutiva con nicotina: parches, chicles o espráis que dan nicotina sin el humo, para aliviar la abstinencia mientras se pierde el hábito), bupropión, citisina o vareniclina.

Qué encontraron

  • Alrededor del 90 % seguía sin fumar a los seis meses.
  • Alrededor del 80 % seguía sin fumar al año del infarto.
  • En registros españoles y europeos, en cambio, cerca de la mitad de los fumadores sigue fumando tras un infarto.

El trabajo previo del mismo grupo, presentado en el congreso europeo de cardiología de 2025, da una idea del detalle: 209 pacientes con infarto incluidos entre 2022 y 2024; tras una mediana de casi ocho meses de fase 2, 91 de 101 exfumadores (90,1 %) seguían sin fumar. Prescripción y cumplimiento de cada fármaco en esa serie:

FármacoSe prescribióLo tomó como se indicó
Sustitutiva de acción corta34,7 %57,1 %
Sustitutiva de acción larga34,7 %48,6 %
Bupropión28,7 %79,3 %
Citisina17,8 %94,4 %

Cómo funcionan los fármacos

  • La citisina y la vareniclina son agonistas parciales (moléculas que se unen al receptor nicotínico del cerebro y lo activan a medias: liberan algo de dopamina, lo que calma la abstinencia, y a la vez ocupan el receptor, así que un cigarrillo fumado encima da mucho menos placer) del receptor nicotínico α4β2. Una revisión Cochrane de 75 ECA (ensayos clínicos aleatorizados) con más de 45 000 personas confirmó que ambas ayudan a dejarlo más que el placebo; la vareniclina lo hace mejor que el bupropión o que un solo tipo de sustitutiva.
  • El bupropión frena la recaptación de dopamina y noradrenalina, es decir, deja más tiempo esas señales en la sinapsis, y eso reduce las ganas y el malestar de la abstinencia.

Cómo se compara con lo que ya se sabía

En el registro europeo EUROASPIRE V, con más de 8000 pacientes coronarios de 27 países entrevistados al menos seis meses después del evento, el 55 % de los que fumaban antes seguía fumando. Frente a esa cifra, el programa de València casi invierte la proporción.

Qué significa y qué no

Cuando el cardiólogo trata el tabaco como un factor de riesgo más, dentro de la rehabilitación y con fármacos cuando hacen falta, la mayoría de los pacientes deja de fumar tras el infarto.

Pero ojo con lo que no dice:

  • Es un estudio observacional, de un solo hospital, sin grupo de comparación propio: se compara con registros, que son poblaciones distintas.
  • Solo entran quienes llegan a la rehabilitación cardíaca, que suelen ser pacientes más motivados.
  • No se ha podido confirmar si la abstinencia se comprobó con una prueba, como medir el monóxido de carbono en el aliento, o solo por lo que el paciente contaba; y el resumen completo del artículo final aún no está disponible en PubMed.

Aun así, el mensaje práctico es claro: si atiendes a alguien tras un infarto, preguntar por el tabaco, ofrecer apoyo y recetar el fármaco adecuado es parte del tratamiento, no un extra.

Fuentes del contexto

  • Marcos-Garcés V, Merenciano-González H, Bertolín-Boronat C, et al. Achieving high smoking abstinence rates after myocardial infarction: a cardiology-led intervention within cardiac rehabilitation. Eur J Prev Cardiol. 2026. https://doi.org/10.1093/eurjpc/zwag318
  • Marcos-Garcés V, et al. Effectiveness of a smoking cessation intervention in a cardiac rehabilitation program after myocardial infarction. Eur Heart J. 2025;46(Suppl 1):ehaf784.3743. https://academic.oup.com/eurheartj/article/46/Supplement_1/ehaf784.3743/8312008
  • Kotseva K, De Backer G, De Bacquer D, et al. Lifestyle and impact on cardiovascular risk factor control in coronary patients across 27 countries: results from the ESC-EORP EUROASPIRE V registry. Eur J Prev Cardiol. 2019;26(8):824-35. https://doi.org/10.1177/2047487318825350
  • Livingstone-Banks J, Fanshawe TR, Thomas KH, et al. Nicotine receptor partial agonists for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev. 2023;5(5):CD006103. https://doi.org/10.1002/14651858.CD006103.pub8

La fuente

Gaceta Médica

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.