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AZUMIND

InvestigaciónEpidemiología01 de nov de 2026

Tomar té a diario se asocia a 11 % menos enfermedad vascular en 486.000 adultos chinos, pero no si se bebe hirviendo

En una cohorte de casi 486.000 adultos chinos seguidos unos nueve años, quienes tomaban té de forma habitual tuvieron un riesgo de enfermedad vascular alrededor de 11 % menor que quienes no lo hacían. El té negro mostró asociaciones más constantes que el verde, y el té tomado «muy caliente» se asoció, al contrario, a un riesgo 16 % mayor. Es un estudio observacional: muestra asociación, no causa.

Qué se hizo

Investigadores chinos analizaron a 485.934 adultos de la China Kadoorie Biobank, una gran cohorte poblacional de China. Al entrar al estudio, cada persona contó cuánto té tomaba, de qué tipo, qué tan cargado y a qué temperatura. Luego se les siguió una media de 9,05 años para ver quién desarrollaba una enfermedad vascular (en conjunto y en 12 subtipos, cardíacos y cerebrovasculares). Hubo 14.863 casos nuevos.

Es un estudio de cohorte prospectivo (estudio que mide primero la exposición (aquí, el té) en personas sanas y después las sigue en el tiempo para ver quién enferma; permite ver asociaciones, no demostrar causas). Para comparar grupos usaron modelos de Cox (método estadístico que compara la velocidad a la que aparecen los eventos en dos grupos a lo largo del seguimiento, ajustando por otras variables como edad, tabaco o ingresos), que dan como resultado un HR (hazard ratio o cociente de riesgos instantáneos: cuántas veces más (o menos) rápido aparece el evento en un grupo frente a otro; 1 es igual, 0,89 es alrededor de 11 % menos) con su IC 95 % (intervalo de confianza del 95 %: el rango de valores compatibles con los datos; si no cruza el 1, la diferencia es estadísticamente significativa).

Qué encontraron

  • Tomar té de forma habitual se asoció a menor riesgo de enfermedad vascular total: HR 0,888 (IC 95 % 0,857-0,921) frente a no tomarlo habitualmente, es decir, alrededor de 11 % menos.
  • El té negro mostró asociaciones protectoras más constantes que el té verde.
  • El té de fuerza moderada se asoció a menor riesgo.
  • La sorpresa: el té tomado «hirviendo» (burning hot) se asoció a más riesgo vascular, HR 1,160 (IC 95 % 1,090-1,236), alrededor de 16 % más.
  • La relación con la cantidad no fue lineal: entre quienes tomaban té al menos cada semana, el riesgo estimado más bajo apareció hacia 6 a 8 tazas al día.
  • Té habitual, no fumar y actividad física alta juntos se asociaron al riesgo más bajo de todas las combinaciones, HR 0,548 (IC 95 % 0,492-0,609) frente al grupo de referencia del análisis conjunto. La suma fue subaditiva (cuando dos factores juntos protegen menos de lo que sumarían por separado; aquí, el beneficio asociado al té se nota menos en quien ya hace mucho ejercicio, como si en parte se solaparan) entre té y ejercicio.
HábitoFrente aHR de enfermedad vascular
Té habitualNo tomarlo habitualmente0,888
Té hirviendoReferencia de temperatura del estudio1,160
Té + no fumar + actividad altaReferencia del análisis conjunto0,548

Por qué el té podría importar

Las hojas de té tienen flavonoides (compuestos vegetales con anillos fenólicos; en el té, sobre todo catequinas, que en el laboratorio neutralizan radicales libres y mejoran la función del endotelio). Al fermentar la hoja para hacer té negro, buena parte de las catequinas se oxida y forma otros polifenoles (teaflavinas y tearubiginas), por eso el perfil químico del negro y del verde no es el mismo. Las revisiones proponen efectos antioxidantes, antiinflamatorios, sobre el endotelio (capa de células que recubre por dentro los vasos; regula cuánto se dilatan y si se forman coágulos), el metabolismo y la coagulación. Son mecanismos plausibles, no demostrados en personas con desenlaces duros.

Qué significa y qué no

Tomar té se asocia a menos enfermedad vascular, pero no está demostrado que el té la prevenga, y beberlo hirviendo va en la dirección contraria.

  • Es observacional: quien toma té puede diferir en muchas cosas (dieta, ingresos, salud previa). Aunque se ajuste, queda confusión residual (parte del efecto de otras variables que el ajuste estadístico no logra quitar y que puede hacerse pasar por efecto del té).
  • Es una población china, con sus propios hábitos de consumo; no se puede trasladar sin más a otros países.
  • Las 6 a 8 tazas son el punto de menor riesgo estimado en esta curva, no una recomendación. En otra cohorte, del Reino Unido, con personas con hígado graso metabólico, el punto más bajo estuvo en 1,6 a 2,5 tazas al día y 7 o más tazas se asociaron a más riesgo cardiovascular.
  • El hallazgo del té hirviendo es una asociación; el estudio no explica su causa.

Fuentes del contexto

  • Ye Z, Wang Y, Qu Y, et al. Habitual tea consumption is associated with lower cardiovascular disease risk. J Intern Med. 2026. https://doi.org/10.1111/joim.70172
  • Liu R, Li J, Liang Y. Tea consumption and cardiovascular risk and outcomes: mechanistic insights, epidemiological evidence, and clinical implications. Front Cardiovasc Med. 2026;13:1913976. https://doi.org/10.3389/fcvm.2026.1913976
  • Ryu T, Lee J, Han JW, et al. Dose-response relationship between tea consumption and mortality, cardiovascular, cerebrovascular, and renal outcomes in metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease: a prospective cohort study. Front Nutr. 2026;13:1945413. https://doi.org/10.3389/fnut.2026.1945413

La fuente

ScienceDaily

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.