InvestigaciónPsiquiatría10 de oct de 2026
Soledad y aislamiento a la vez se asocian a casi 6 años menos sin depresión ni ansiedad en hombres británicos
En una cohorte de 277 489 adultos del Reino Unido seguidos unos 13 años, quienes a los 50 años vivían a la vez soledad y aislamiento social tuvieron menos años libres de enfermedades crónicas que quienes no tenían ninguno de los dos. La mayor diferencia fue en salud mental: 5,8 años menos sin depresión ni ansiedad en hombres y 3,7 en mujeres. Es una asociación, no una prueba de causa.
Qué se hizo
Un equipo de las universidades de Tulane (Estados Unidos) y Fudan (China) analizó a 277 489 adultos del UK Biobank (gran cohorte británica que reclutó a más de 500 000 personas de 40 a 69 años entre 2006 y 2010 y sigue su salud a través de los registros de hospital y de defunción). Es un estudio de cohorte prospectivo (se mide algo al inicio (aquí, la soledad) en gente sana y se la sigue años para ver quién enferma o muere; enseña asociaciones, no causas), publicado en Nature Communications en agosto de 2026. Al empezar, nadie tenía ninguna de siete enfermedades crónicas: diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, enfermedad respiratoria crónica, demencia o Parkinson, cáncer, depresión y ansiedad. El seguimiento medio fue de unos 13 a 14 años.
Se midieron dos cosas distintas, con preguntas sencillas al inicio:
- Soledad (lo que se siente): sentirse solo a menudo y tener a alguien de confianza con quien hablar menos de una vez al mes.
- Aislamiento social (lo que se ve): vivir solo, recibir visitas de familia o amigos menos de una vez al mes y no hacer ninguna actividad social semanal.
Con eso calcularon la esperanza de vida libre de enfermedad (años que, en promedio, le quedan a una persona de 50 años antes de recibir el primer diagnóstico de esas enfermedades o morir; se obtiene con una tabla de vida multiestado, que combina con qué frecuencia la gente pasa de sana a enferma y de enferma a muerta en cada grupo) a partir de los 50 años, ajustando por edad, origen étnico, privación del barrio, estudios e ingresos.
Qué encontraron
Solo el 0,8 % tenía a la vez soledad y aislamiento; el 3,3 % solo soledad y el 6,8 % solo aislamiento. Frente a quienes no tenían ninguno de los dos, los que tenían ambos vivían, desde los 50 años:
| Años de vida perdidos sin enfermedad | Mujeres | Hombres |
|---|---|---|
| Sin ninguna de las 7 enfermedades | 3,0 | 2,2 |
| Sin las 5 enfermedades físicas | 2,4 | 1,7 |
| Sin depresión ni ansiedad | 3,7 | 5,8 |
- La pérdida se concentró en la salud mental: la diferencia en años libres de depresión y ansiedad fue mayor que en años libres de enfermedad física, en los dos sexos.
- En la salud mental, a las mujeres les pesó más la soledad (3,9 años menos con solo soledad, frente a 2,0 con solo aislamiento) En los hombres, cada factor por separado se asoció a una pérdida parecida (3,0 años con solo aislamiento y 2,9 con solo soledad), pero sumados llegaron a 5,8; los autores ven en ellos un peso mayor del aislamiento.
- Sentirse solo, sin aislamiento, no se asoció de forma significativa con menos años libres de cáncer.
- Estilo de vida: un puntaje de cinco hábitos (no fumar, peso, actividad física, dieta y sueño) se asoció con más años sanos en todos los grupos. La brecha ligada al aislamiento se estrechó con hábitos sanos; en mujeres con 4 o 5 hábitos sanos dejó de ser significativa en salud mental (0,6 años; IC 95 % (intervalo de confianza del 95 %: el rango donde probablemente está el valor real) de −0,4 a 1,6). La brecha ligada a la soledad, en cambio, no se estrechó de forma significativa.
Cómo se compara con lo que ya se sabía
Ya se sabía que la soledad y el aislamiento se asocian a más mortalidad, infartos, demencia y depresión. Dos estudios en Singapur y China habían medido años de vida sana perdidos, pero con salud autopercibida o solo deterioro cognitivo. Este junta enfermedades físicas y mentales diagnosticadas en el hospital, y por eso permite ver que la mayor diferencia está en la salud mental. Los autores proponen dos explicaciones: que la depresión haga de puente entre soledad y enfermedad física, y que los genes que influyen en la soledad se solapan con los de la depresión.
Qué significa y qué no
Es una asociación, no una prueba de que la soledad cause la depresión: quien empieza a deprimirse también puede aislarse. Los propios autores lo dicen: el estudio es observacional y no permite hablar de causa. Quitar a quienes enfermaron o murieron en los dos primeros años, para reducir esa causalidad inversa (cuando lo que parece la consecuencia (una enfermedad que empieza sin diagnóstico) es en realidad lo que produce la supuesta causa (aislarse)), apenas cambió los resultados, pero no la descarta del todo.
Otros límites:
- Soledad y aislamiento se midieron una sola vez, con dos y tres preguntas; en la vida real cambian.
- Depresión y ansiedad se contaron solo si llegaron a un ingreso hospitalario, así que los casos leves de consulta externa no aparecen.
- Los hábitos fueron autodeclarados.
- El UK Biobank no representa a la población: respondió solo el 5,5 % de los invitados, en su mayoría blancos y con más recursos. No sabes si las cifras valen igual en Latinoamérica.
- El grupo con ambas cosas era pequeño, y sus intervalos de confianza son anchos.
Para la consulta, la idea útil es preguntar: con quién vive tu paciente, a quién ve y si se siente solo. Son datos baratos que se asocian a años de salud mental, sobre todo en hombres aislados.
Fuentes del contexto
- Wang X, Ma H, Heianza Y, Liang Z, Franco OH, Qi L. Associations of loneliness, social isolation and healthy lifestyle with life expectancy free of major physical disease and mental disorder. Nat Commun. 2026;17(1). doi:10.1038/s41467-026-74498-8. https://doi.org/10.1038/s41467-026-74498-8
La fuente
ScienceDaily
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