InvestigaciónFisiología08 de oct de 2026
Retinosis pigmentaria avanzada: una terapia optogenética con gafas devuelve algo de sensibilidad a la luz en 7 de 10 ciegos
En un ensayo de fase 1 con 10 personas ciegas por retinosis pigmentaria, una inyección en el ojo con un virus que lleva el gen de una proteína sensible a la luz, junto con unas gafas que proyectan luz roja, fue tolerable. Siete pacientes ganaron sensibilidad a la luz; uno tuvo una oclusión de la arteria de la retina que se resolvió en minutos.
Qué se hizo
Es un ensayo de fase 1, abierto (sin grupo control y sin enmascarar), en 10 adultos ciegos por retinosis pigmentaria avanzada. Se llama PIONEER (nombre del ensayo de terapia optogenética de GenSight Biologics, la empresa que lo financió) y en él participaron equipos de Francia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos.
A cada participante se le puso una sola inyección intravítrea (dentro del humor vítreo, el gel que llena el ojo) en el ojo que peor veía. La inyección llevaba un AAV (virus adenoasociado: un virus pequeño que no causa enfermedad y que se vacía de sus propios genes para usarlo como vehículo que entrega un gen a las células) con el gen de una proteína sensible a la luz, la ChrimsonR. Después, los pacientes usaban unas gafas estimuladoras diseñadas para activar esa proteína.
Cómo funciona la técnica
En la retina sana, la luz la captan los fotorreceptores (conos y bastones), que pasan la señal a las células bipolares y estas a las células ganglionares, cuyos axones forman el nervio óptico. En la retinosis pigmentaria, una enfermedad hereditaria, los fotorreceptores mueren poco a poco; las células ganglionares, en cambio, suelen sobrevivir, pero ya no reciben nada que transmitir.
La optogenética (técnica que mete en una neurona el gen de una proteína de algas que es un canal iónico que se abre con la luz: al iluminarla, entran iones positivos, la neurona se despolariza y dispara) convierte a esas células ganglionares en nuevos sensores de luz. La ChrimsonR es una canalrodopsina (canal de membrana de un alga que se abre al absorber luz y deja pasar cationes) «desplazada al rojo»: responde a luz de color ámbar-rojo, más tolerable para el ojo que la luz azul que activan otras versiones.
Hay un problema: esta proteína es mucho menos sensible que un fotorreceptor y no adapta su respuesta a la luz ambiental. Por eso hacen falta las gafas: una cámara detecta los cambios de luz de la escena y un proyector manda al ojo pulsos de luz roja intensos, en tiempo real, sobre la retina tratada. Una ventaja de fondo es que el método no depende de qué gen está mutado: la retinosis pigmentaria la causan mutaciones en decenas de genes distintos, y aquí se trata la consecuencia, no la causa.
Qué encontraron
El objetivo principal era la seguridad:
- Hubo 34 efectos adversos oculares en 9 de los 10 pacientes: 23 leves, 10 moderados y 1 grave.
- El grave fue una oclusión transitoria de la arteria central de la retina justo después de inyectar, que se resolvió en minutos con colirio de apraclonidina (un fármaco que baja la presión del ojo).
Como objetivo secundario se midió la sensibilidad a la luz con la FST (prueba de umbral de estímulo de campo completo: se ilumina toda la retina con destellos cada vez más débiles para hallar el más tenue que el paciente percibe), con el ojo no tratado tapado y las gafas puestas:
| Resultado | Pacientes |
|---|---|
| Mejoró la sensibilidad a la luz | 7 de 10 |
| Mejora clínicamente relevante (al menos 4 veces más sensible) | 6 de 10 |
| Rango de mejora | de 2 a 62 veces |
El umbral de mejora «relevante» (bajar al menos 0,6 unidades logarítmicas) lo eligieron los autores a partir de la literatura, no estaba fijado de antemano en el protocolo.
Cómo se compara con lo que ya se sabía
En 2021, el mismo grupo describió en Nature Medicine al primer paciente del ensayo: con el ojo tratado y las gafas, llegó a percibir, localizar, contar y tocar objetos sobre una mesa, algo que no lograba antes de la inyección ni sin las gafas. Este trabajo amplía la serie a 10 pacientes y pone el foco en la seguridad. Como contexto: el Nobel de Medicina de 2026 premió a los creadores de la optogenética, una técnica que nació como herramienta de laboratorio y aquí llega a pacientes.
Qué significa y qué no
Es una prueba de seguridad en 10 personas: la terapia parece tolerable y devuelve algo de sensibilidad a la luz a la mayoría, pero no devuelve la vista normal.
- No hay grupo control y es abierto: paciente y evaluador sabían qué ojo se trató.
- La mejora medida es de sensibilidad a la luz, no de agudeza visual ni de lectura.
- Solo funciona con las gafas puestas, y no se sabe aún cuánto dura el efecto a largo plazo.
- Los autores piden estudios más grandes para medir seguridad y eficacia.
Fuentes del contexto
- Sahel JA, Boulanger-Scemama E, Pagot C, Arleo A, Galluppi F, Martel JN, et al. Partial recovery of visual function in a blind patient after optogenetic therapy. Nat Med. 2021;27(7):1223-9. https://doi.org/10.1038/s41591-021-01351-4
La fuente
PubMed · NEJM, Lancet, JAMA, BMJ
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