InvestigaciónPsiquiatría29 de sept de 2026
Niños con riesgo familiar de depresión fijan cada vez más la mirada en las caras tristes
Un estudio que siguió durante dos años a 242 niños de 8 a 14 años encontró que, cuando aumentan los síntomas depresivos, los hijos de madres con depresión miran cada vez más las caras tristes, mientras que los hijos de madres sin depresión miran menos las caras felices.
Qué se hizo
Un equipo de la Universidad de Binghamton (Nueva York) siguió durante dos años a 242 niños y adolescentes de 8 a 14 años y a sus madres. De ellas, 123 habían tenido un TDM (trastorno depresivo mayor: episodios de al menos dos semanas de ánimo bajo o pérdida del placer, con alteraciones del sueño, el apetito, la energía o la concentración) durante la vida del hijo; las demás nunca lo habían tenido. Así se formaron dos grupos: hijos con riesgo familiar alto y con riesgo familiar bajo.
Cada seis meses (cinco evaluaciones en total) se midieron los síntomas depresivos de los chicos y su sesgo atencional (tendencia automática a mirar primero y durante más tiempo ciertos estímulos; si la atención se queda en lo triste, la persona recoge más información negativa del entorno y eso alimenta el ánimo bajo). Para medirlo se usó una tarea de dot-probe con seguimiento ocular: en la pantalla aparecen a la vez dos caras, una con emoción (triste, feliz) y otra neutra, y una cámara registra hacia cuál se dirige la mirada y cuánto tiempo se queda.
Qué encontraron
El análisis permitió separar qué viene antes: si el sesgo predice los síntomas o al revés.
- Los síntomas predijeron el sesgo, no al contrario. Más síntomas depresivos en una visita anunciaban cambios en la atención en la visita siguiente; el sesgo no predijo síntomas futuros.
- Hijos de madres con TDM: cuando subían los síntomas, la atención a las caras tristes aumentaba después.
- Hijos de madres sin depresión: cuando subían los síntomas, lo que cambiaba era otra cosa: la atención a las caras felices disminuía.
| Grupo | Si suben los síntomas… |
|---|---|
| Riesgo familiar alto | Más atención a caras tristes |
| Riesgo familiar bajo | Menos atención a caras felices |
Un mismo cuadro depresivo puede dejar huellas distintas en la atención según la historia familiar: en unos niños crece la atracción por lo triste; en otros se apaga el interés por lo alegre.
Cómo encaja con lo que ya se sabía
Ser hijo de una persona con depresión es uno de los factores de riesgo más sólidos: en un seguimiento de 20 años, los hijos de padres deprimidos tuvieron unas tres veces más depresión mayor, ansiedad y dependencia de sustancias que los hijos de padres sin depresión, con el pico de inicio entre los 15 y los 20 años. Los modelos cognitivos proponían que el sesgo hacia lo triste era una causa de la depresión. Este trabajo sugiere que, al menos en la infancia, también puede ser una consecuencia: la depresión moldea la atención.
Qué significa y qué no
Es un estudio observacional en humanos, con buena estructura (varias medidas repetidas en el mismo niño), pero con límites: la muestra es moderada y en su mayoría (81 %) de niños blancos no hispanos de EE. UU., así que no se sabe si se repite en población latinoamericana. Tampoco prueba causalidad. Lo que sí aporta es una pista para el tratamiento: las terapias que entrenan la atención quizá deban ajustarse al perfil del niño, buscando reducir la fijación en lo triste en unos y recuperar la atención a lo positivo en otros. Eso aún está por probarse.
Fuentes del contexto
- Gair KA, Brick LA, Gibb BE. Transactional relations between attentional biases for affective stimuli and depressive symptoms in offspring of mothers with and without major depressive disorder. J Psychopathol Clin Sci. 2026;135(6):774-784. https://doi.org/10.1037/abn0001132
- Weissman MM, Wickramaratne P, Nomura Y, Warner V, Pilowsky D, Verdeli H. Offspring of depressed parents: 20 years later. Am J Psychiatry. 2006;163(6):1001-8. https://doi.org/10.1176/ajp.2006.163.6.1001
La fuente
ScienceDaily
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