InvestigaciónPediatría05 de oct de 2026
Más pantallas, peor lenguaje y más problemas emocionales en niños: la síntesis más amplia hasta hoy
Una revisión de 23 metaanálisis publicada en la revista de pediatría de la Asociación Médica Estadounidense, con datos de casi 2,8 millones de niños y adolescentes de 64 países, asocia más tiempo de pantalla con peor rendimiento escolar y lenguaje y con más problemas emocionales y de conducta. Los efectos son pequeños y no prueban causa, pero son constantes.
Qué se hizo
Un grupo de la Universidad de Calgary (Canadá), con colaboradores de Irlanda, Estados Unidos y Reino Unido, publicó en [[JAMA|Journal of the American Medical Association, la revista de la Asociación Médica Estadounidense]] Pediatrics una revisión paraguas (revisión que no analiza estudios sueltos sino metaanálisis ya publicados: junta varios metaanálisis sobre una misma pregunta, vuelve a extraer sus datos y los recalcula con una misma medida para poder compararlos) sobre el uso de pantallas en menores de 18 años.
Buscaron en tres grandes bases de datos de literatura médica y psicológica hasta noviembre de 2025 y se quedaron con 23 metaanálisis de muestras poblacionales. En conjunto suman 2 817 252 niños y adolescentes de 64 países. Dos revisores extrajeron los datos por separado y pasaron todos los resultados a un mismo índice, el coeficiente de correlación r (número entre −1 y 1 que dice cuánto se mueven juntas dos variables; 0 es que no hay relación, y el signo dice si cuando una sube la otra baja (negativo) o también sube (positivo)).
Midieron cuatro grandes áreas: rendimiento escolar, habilidades cognitivas, desarrollo socioemocional y salud mental.
Qué encontraron
Más tiempo de pantalla se asoció con peor rendimiento académico y peor lenguaje, y con más problemas de conducta y emocionales:
| Resultado | Correlación (r) |
|---|---|
| Rendimiento académico | −0,15 |
| Habilidades de lenguaje | −0,14 |
| Conductas internalizantes (uso general de pantallas) | 0,10 |
| Conductas internalizantes (redes sociales) | 0,09 |
| Conductas externalizantes | 0,11 |
| Problemas emocionales | 0,30 |
| Problemas con los compañeros | 0,28 |
En cambio, no hubo asociación clara con las funciones ejecutivas (el conjunto de habilidades con las que el cerebro, sobre todo la corteza prefrontal, planifica, frena un impulso, sostiene información en la memoria de trabajo y cambia de estrategia) (r = 0,01), con la conducta prosocial ni con las notas de matemáticas, ciencias o lectura por separado.
El tipo de pantalla, el subtipo de problema de conducta, la edad y el año de publicación modificaron parte de las asociaciones. Los estudios más recientes tienden a mostrar asociaciones más fuertes que los antiguos: el grupo lo relaciona con que hoy la pantalla no es una hora de televisión, sino un aparato interactivo que va en la mano todo el día.
Cómo se compara con lo que ya se sabía
La OMS (Organización Mundial de la Salud) ya recomienda desde 2019 que los menores de 2 años no pasen tiempo sedentario frente a pantallas y que de 2 a 4 años no superen una hora al día. Esta revisión no cambia esa recomendación: la respalda con la síntesis más amplia hecha hasta ahora, que abarca toda la infancia y la adolescencia.
Un estudio de cohorte noruego publicado en la misma revista en agosto de 2026 siguió a 747 niños de 5 a 7 años y añadió un matiz útil: lo que más se asoció con un vocabulario que crecía más despacio no fue la pantalla del niño, sino el tiempo que el padre o la madre principal pasaba en el teléfono. La pantalla también actúa quitándole al niño conversación con los adultos.
Qué significa y qué no
Más pantalla se asocia, con efectos pequeños pero constantes, a peor lenguaje, peor rendimiento escolar y más problemas emocionales y de conducta; asociación no es lo mismo que causa.
- No demuestra causalidad. Los metaanálisis reunidos se basan sobre todo en estudios observacionales. Puede que la pantalla empeore el desarrollo, pero también que los niños con más dificultades usen más pantallas, o que un tercer factor (estrés familiar, nivel socioeconómico, sueño) explique ambas cosas.
- Algunas cifras son imprecisas. Las correlaciones más altas, con los problemas emocionales y con los compañeros, tienen intervalos de confianza muy anchos: el efecto real podría ser mucho menor.
- Solo se incluyeron metaanálisis en inglés, y el tiempo de pantalla casi siempre lo informan los padres o el propio niño, con el error que eso supone.
- Tiempo no es todo. El contenido, el contexto (solo o acompañado) y lo que la pantalla desplaza (sueño, juego, lectura, conversación) importan tanto como las horas.
Fuentes del contexto
- Al-Jbouri E, Nivison MD, Neville RD, Marsh A, McArthur BA, Christakis DA, et al. Screen use and child and adolescent development and mental health outcomes: a quantitative umbrella review. JAMA Pediatr. 2026. doi:10.1001/jamapediatrics.2026.4339
- Yang J, Furnes B, Morken F, Hanssen NB, Lie JH, Melby-Lervåg M, et al. Screen use and children's language development from ages 5 to 7 years. JAMA Pediatr. 2026. doi:10.1001/jamapediatrics.2026.3490
- World Health Organization. Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age. Geneva: WHO; 2019. https://www.who.int/publications/i/item/9789241550536
La fuente
El Médico Interactivo
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