InvestigaciónHábitos saludables08 de oct de 2026
Grasas trans de los lácteos: una revisión de 22 estudios no las asocia a más infartos ni diabetes, a diferencia de las industriales
Una revisión de 10 ensayos y 12 cohortes encuentra que las grasas trans naturales de la leche, el queso o la mantequilla apenas cambian los lípidos en sangre y no se asocian a más enfermedad cardiovascular ni diabetes tipo 2. Es asociación, no causa, y los autores están ligados a la industria láctea.
Qué se hizo
Un equipo con autores de Francia, Reino Unido y EE. UU. reunió en una revisión sistemática (búsqueda ordenada y con reglas fijadas de antemano de todos los estudios sobre una pregunta, para no elegir solo los que convienen) 22 estudios en humanos sobre las grasas trans que traen de forma natural la leche, la mantequilla, el yogur y el queso. Se publicó en Nutrition Research en 2026.
Las grasas trans son ácidos grasos insaturados con un doble enlace en posición trans, que deja la cadena recta en vez de doblada. Vienen de dos sitios:
La revisión juntó dos tipos de estudio:
- 10 [[ECA|ensayos clínicos aleatorizados]]: compararon lácteos normales con lácteos enriquecidos en grasas trans, obtenidos cambiando la dieta de las vacas. Con ellos hicieron un metaanálisis (suma estadística de los resultados de varios estudios para obtener una estimación conjunta más precisa) sobre los lípidos de la sangre.
- 12 estudios de [[cohortes prospectivas|grupos de personas sanas a las que se mide algo al inicio y se sigue durante años para ver quién enferma]]: relacionaron la concentración en sangre de ácido vaccénico o trans-palmitoleico con enfermedad cardiovascular, muerte cardiovascular y diabetes tipo 2. Estas cohortes solo se resumieron, sin metaanálisis.
Qué encontraron
- En los ensayos, los lácteos enriquecidos no cambiaron de forma significativa el colesterol total, el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad, la que lleva colesterol a las arterias y se asocia a la placa de ateroma), los triglicéridos ni las apolipoproteínas A1 y B, frente a los lácteos normales.
- La única diferencia fue un leve descenso del colesterol [[HDL|lipoproteína de alta densidad, la que recoge colesterol de los tejidos y lo devuelve al hígado]]: −0,05 mmol/L (intervalo de confianza de −0,10 a −0,00), en el límite de la significación.
- En las cohortes, tener más de estos ácidos grasos en sangre no se asoció a más enfermedad cardiovascular, muerte cardiovascular ni diabetes tipo 2.
- Las dosis estudiadas iban de 1,3 a 13,2 g al día de grasas trans lácteas.
Cómo encaja con lo que ya se sabía
La pregunta no es nueva. Una revisión de 2010 de ensayos de intervención calculó que, gramo por gramo, las grasas trans de rumiantes suben el cociente LDL/HDL de forma parecida a las industriales (0,038 frente a 0,055 por cada 1 % de la energía de la dieta, sin diferencia significativa entre ambas). La diferencia está sobre todo en la cantidad: con lo que se come de lácteos, la ingesta de trans naturales suele ser baja, mientras que los aceites hidrogenados podían aportar mucho más.
Por eso, que en los estudios observacionales no se vea más riesgo con las trans de rumiantes es compatible con que, a dosis altas, sí empeoren algo los lípidos.
Qué significa y qué no
Las grasas trans naturales de los lácteos, a las dosis habituales, no se asocian a más enfermedad cardiovascular ni diabetes, a diferencia de las industriales.
Ten en cuenta los límites:
- Los ensayos midieron lípidos en sangre, no infartos ni muertes. Los eventos clínicos solo vienen de las cohortes, y una cohorte muestra asociación, no causa: quien tiene más ácido vaccénico en sangre puede diferir en otras cosas (dieta, actividad, ingresos).
- Un marcador en sangre refleja la ingesta solo en parte.
- Los autores trabajan para el CNIEL (Centro Nacional Interprofesional de la Economía Láctea, la organización del sector lácteo en Francia), el Consejo Nacional de Lácteos de EE. UU. y una consultora; uno es de la Universidad de Reading. Esa relación con la industria láctea no invalida los datos, pero es un motivo para leerlos con cuidado.
- La revista publicó después una corrección (corrigendum) del artículo; no consta en su resumen qué cambia.
El mensaje práctico no cambia: la meta de la salud pública sigue siendo eliminar las grasas trans industriales, y los lácteos se valoran dentro del patrón de dieta completo, no por su contenido de grasas trans.
Fuentes del contexto
- Brouwer IA, Wanders AJ, Katan MB. Effect of animal and industrial trans fatty acids on HDL and LDL cholesterol levels in humans: a quantitative review. PLoS One. 2010;5(3):e9434. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0009434
- Brouwer IA, Wanders AJ, Katan MB. Trans fatty acids and cardiovascular health: research completed? Eur J Clin Nutr. 2013;67(5):541-7. https://doi.org/10.1038/ejcn.2013.43
- Gayet-Boyer C, Tenenhaus-Aziza F, Torres-Gonzalez M, Givens DI, Schweitzer C. Corrigendum to: Trans fatty acids from dairy foods do not affect risk of cardiometabolic diseases. Nutr Res. 2026;152:171. https://doi.org/10.1016/j.nutres.2026.06.004
La fuente
ScienceDaily
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