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AZUMIND

TecnologíaFisiología11 de oct de 2026

En ratas, un implante del tamaño de una semilla, inyectado con aguja y sin pilas, estimula el nervio ciático

Ingenieros de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi y la Cleveland Clinic Abu Dhabi diseñaron un estimulador nervioso de 1,4 mm de grosor que se coloca con una aguja y se enciende desde fuera con un campo magnético. En ratas anestesiadas movió la pata al ritmo que se le marcaba. El dolor crónico es la meta, pero todavía no se ha probado.

Qué se hizo

Un equipo de ingenieros y médicos de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi y de la Cleveland Clinic Abu Dhabi presentó en Science Advances un estimulador nervioso que se coloca con una inyección. Lo llamaron SEED (siglas en inglés de «electrodo estimulador para terapia eléctrica»; también significa «semilla»). Es un cilindro de 1,4 mm de diámetro y 9 mm de largo, parecido a los chips de identificación que se ponen a las mascotas, y cabe dentro de una aguja de calibre 14.

La prueba en seres vivos se hizo en ratas hembra anestesiadas: se inyectó el dispositivo junto al nervio ciático y se comprobó si podía activarlo. No se ha probado en personas ni se ha medido su efecto sobre el dolor.

Cómo funciona: ni pilas ni cables

La estimulación de nervios periféricos es una forma de neuromodulación (cambiar la actividad de un nervio con pulsos eléctricos aplicados cerca de él; según la frecuencia y la intensidad, el pulso dispara impulsos en el nervio o interfiere con las señales que lleva). Hoy se hace de dos maneras, cada una con su problema:

  • Con electrodos sobre la piel (TENS (estimulación eléctrica nerviosa transcutánea)): fácil, pero para llegar a un nervio profundo hace falta mucha corriente, que activa músculos de alrededor y molesta.
  • Con un estimulador implantado: preciso, pero exige cirugía, deja cables que pueden moverse o infectarse y lleva una pila que se gasta.

SEED no lleva pila ni circuito de control. Se alimenta por acoplamiento inductivo resonante (una bobina externa recorrida por corriente alterna crea un campo magnético que cambia; ese campo induce corriente en una bobina diminuta dentro del implante, y ambas están afinadas a la misma frecuencia para que la energía pase mejor). La bobina externa trabaja a 65 kilohercios, una frecuencia baja que el tejido absorbe poco. Para fijar el ritmo de los pulsos, el equipo de fuera enciende y apaga ese campo entre 10 y 100 veces por segundo. Así, todo lo que se programa (frecuencia, duración e intensidad del pulso) se decide fuera del cuerpo.

La corriente llega al nervio por dos hilos de platino e iridio enrollados en espiral alrededor del cilindro. En simulaciones por ordenador, esa espiral dirigía el campo eléctrico a lo largo del nervio mejor que otras cuatro formas de electrodo y lo dispersaba menos hacia los lados. Esto importa porque, una vez inyectado, no se puede girar el implante para orientarlo.

Qué encontraron

  • En la mesa de laboratorio: pasó al implante entre el 3,7 % y el 5,2 % de la energía emitida por la bobina externa, cifra similar a la de otros implantes milimétricos alimentados igual. Siguió funcionando con el implante inclinado hasta unos 75° respecto a la bobina y a unos 3,5 cm de distancia.
  • En tejido de rata fuera del cuerpo: los pulsos programados llegaron al tejido como se esperaba. Los autores calculan que la carga por pulso queda dentro de los límites que se consideran seguros para estos electrodos.
  • En ratas vivas anestesiadas: tras inyectarlo en la pata, una pequeña luz LED (diodo emisor de luz) del implante se veía brillar a través de la piel al encender la bobina. Colocado junto al ciático, la pata se contraía al ritmo exacto que se le marcaba (1 o 2 pulsos por segundo), y bajar la potencia de fuera reducía el movimiento.
  • Se ve bien en las imágenes: aparece brillante en la ecografía y en la microtomografía, lo que permitiría colocarlo guiándose por ecografía.
PruebaQué mostró
Simulación por ordenadorLa espiral dirige mejor la corriente a lo largo del nervio
Banco de pruebasDel 3,7 al 5,2 % de la energía llega al implante; funciona a unos 3,5 cm
Gel que imita tejidoSiguió encendiéndose durante 60 días
Ratas anestesiadasContracción de la pata al ritmo marcado

Qué significa y qué no

Es una prueba de que el aparato se puede inyectar y activa un nervio en ratas, no de que alivie el dolor. La respuesta que se midió fue motora y breve, en animales dormidos; el artículo no detalla cuántas ratas se usaron.

Los propios autores señalan lo que falta para un uso prolongado:

  • Los pulsos van siempre en un solo sentido. Para un uso crónico haría falta equilibrar la carga (alternar pulsos de signo contrario para que no se acumule carga eléctrica en el electrodo, algo que con el tiempo puede dañar el tejido y el propio electrodo).
  • Un implante tan pequeño puede desplazarse; proponen superficies rugosas o recubrimientos que lo anclen.
  • La bobina externa todavía es de laboratorio: el paso siguiente sería un brazalete o parche que el paciente pueda llevar.

Ya existen en clínica estimuladores periféricos inalámbricos con cables finos o cápsulas más largas. La novedad que proponen los autores es juntar tres cosas: que quepa en una aguja, que no lleve electrónica activa y que se alimente con campo magnético de baja frecuencia. Si llega a pacientes con dolor crónico, tendrá que demostrarlo en ensayos que todavía no se han hecho.

Fuentes del contexto

  • Elsherif M, Mansour S, Makhambetova Z, Aldhanhani F, Khlaifat B, Elbeh M, et al. An injectable, leadless bioelectronic interface for battery-free wireless peripheral neuromodulation. Sci Adv. 2026;12(24):eaeg1437. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeg1437

La fuente

ScienceDaily

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.