Saltar al contenido
AZUMIND

InvestigaciónHábitos saludables12 de oct de 2026

En 69 universitarios, hacer ejercicio más días se asocia a un inicio de noche con más sueño no REM

Un estudio observacional de la Universidad de Texas en Austin siguió con pulseras de actividad a 69 jóvenes durante ocho meses. Los que acumulaban más días con al menos 10 minutos de ejercicio moderado o vigoroso tenían, en las primeras horas de sueño, más proporción de sueño NREM frente al REM. Es una asociación, no la prueba de que el ejercicio la cause.

Qué se hizo

Un equipo de la Universidad de Texas en Austin siguió durante ocho meses, repartidos en dos periodos de registro, a 69 jóvenes (edad media de 21,5 años; 63 % mujeres) que llevaron una pulsera de actividad en la muñeca. La pulsera registraba cada día cuánto se movían y cómo dormían. Además, por la mañana respondían encuestas periódicas en el móvil sobre su energía, su estrés, su satisfacción y la calidad de su sueño.

Es un análisis secundario (estudio que reaprovecha datos recogidos para otro proyecto, sin diseñar el registro para esta pregunta) de un estudio observacional: nadie mandó a nadie a hacer ejercicio. Se publicó en julio de 2025 en el Journal of Physical Activity and Health. Los autores usaron modelos de efectos mixtos (análisis estadísticos que comparan a cada persona consigo misma a lo largo de muchos días, separando lo que cambia de un día a otro de lo que es propio de cada participante).

La novedad del enfoque fue mirar la frecuencia del ejercicio, y no solo los minutos totales: cuántos días de cada cinco había al menos 10 minutos de actividad moderada o vigorosa (la que acelera la respiración, pero deja hablar), y cuántas horas del día incluían al menos 3 minutos de movimiento.

Las fases del sueño, en dos minutos

Lo que se midió fue la arquitectura del sueño (el orden y la proporción de las fases del sueño a lo largo de la noche). Cada noche se encadenan cuatro o cinco ciclos de unos 90 minutos que pasan por estas fases:

Las tres primeras forman el sueño NREM (sin movimientos oculares rápidos, del inglés *non-rapid eye movement*); la cuarta es el sueño REM (de movimientos oculares rápidos, del inglés *rapid eye movement*). Como el sueño profundo se concentra al principio de la noche, los autores miraron el cociente REM/NREM en los primeros 180 y 360 minutos: si baja, ese tramo tiene proporcionalmente más sueño NREM y menos REM.

Qué encontraron

  • Tener más días con al menos 10 minutos de actividad moderada o vigorosa dentro de un bloque de cinco días se asoció a un cociente REM/NREM más bajo en las primeras tres horas de sueño.
  • La actividad ligera total (caminar, ponerse de pie) se asoció al mismo efecto y a más energía por la mañana.
  • Dentro de un mismo día, una mayor proporción de horas con al menos 3 minutos de actividad ligera se asoció a más tiempo total de sueño y a un cociente REM/NREM más bajo en las primeras seis horas.
  • Más horas con algo de actividad moderada o vigorosa se asoció a más satisfacción por la mañana.
Patrón de actividadSe asoció aβp
Más días con ≥10 min moderada-vigorosa (de cada 5)Menos REM/NREM, primeros 180 min−0,180,018
Actividad ligera totalMenos REM/NREM, primeros 180 min−0,160,048
Actividad ligera totalMás energía al despertar0,160,047
Horas del día con ≥3 min de actividad ligeraMás tiempo de sueño0,100,049
Horas del día con ≥3 min de actividad ligeraMenos REM/NREM, primeros 360 min−0,150,022
Horas del día con ≥3 min moderada-vigorosaMás satisfacción por la mañana0,130,049

El valor β indica hacia dónde y con qué fuerza se mueve el resultado cuando sube la actividad. Fíjate en que varios valores de p rozan el límite de 0,05.

Qué significa y qué no

Moverte a menudo, aunque sea poco, se asoció a un comienzo de noche con más sueño NREM en 69 universitarios; es una asociación, no la prueba de que el ejercicio lo cause.

  • No es un ensayo: los jóvenes que se mueven más pueden tener otros hábitos (horarios más regulares, menos pantallas, menos estrés) que también mejoren el sueño. Los autores proponen que la frecuencia sea un parámetro a probar en intervenciones, no una receta demostrada.
  • Los 10 minutos no son una dosis probada: son el umbral que los autores eligieron para contar un día como activo.
  • «Más sueño profundo» es una simplificación: lo medido fue un cociente REM/NREM, y el NREM incluye también el sueño ligero (N1 y N2).
  • Una pulsera no es una [[polisomnografía|el estudio de referencia del sueño en laboratorio, que registra a la vez la actividad eléctrica del cerebro, los movimientos oculares, el tono muscular, la respiración y el corazón]]. Las pulseras deducen la fase del sueño a partir del movimiento y la frecuencia cardiaca. En una validación con 35 adultos sanos, una pulsera Fitbit acertó el sueño REM en el 74 % de los tramos frente a la polisomnografía, pero el sueño profundo solo en el 49 %, y lo infravaloró unos 24 minutos por noche. Otra comparación de siete dispositivos de consumo concluyó que su clasificación de fases es irregular.
  • Muestra pequeña y homogénea: estudiantes jóvenes y sanos; no se puede extrapolar a personas mayores ni a pacientes con insomnio o apnea.

Fuentes del contexto

  • Patel AK, Reddy V, Shumway KR, Araujo JF. Physiology, Sleep Stages. En: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK526132/
  • de Zambotti M, Goldstone A, Claudatos S, Colrain IM, Baker FC. A validation study of Fitbit Charge 2 compared with polysomnography in adults. Chronobiol Int. 2018;35(4):465-76. https://doi.org/10.1080/07420528.2017.1413578
  • Chinoy ED, Cuellar JA, Huwa KE, Jameson JT, Watson CH, Bessman SC, et al. Performance of seven consumer sleep-tracking devices compared with polysomnography. Sleep. 2021;44(5):zsaa291. https://doi.org/10.1093/sleep/zsaa291

La fuente

ScienceDaily

Leer el original ↗

Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.