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ClínicaPsiquiatría15 de oct de 2026

El TDAH del adulto: frecuente, a menudo sin diagnosticar y escondido detrás de otras enfermedades

Una revisión clínica en The New England Journal of Medicine recuerda que el TDAH afecta a cerca del 2,5 % de los adultos del mundo, que suele llegar a la consulta acompañado de ansiedad, insomnio, consumo de sustancias u obesidad, y que se trata con psicoeducación y fármacos, casi siempre junto con apoyo psicosocial.

Qué se publicó

Una revisión clínica en The New England Journal of Medicine, firmada por Jan Buitelaar (Universidad de Radboud, Países Bajos) y Jeffrey Newcorn (Icahn School of Medicine at Mount Sinai, Nueva York), resume cómo reconocer y tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad: un trastorno del neurodesarrollo con inatención, hiperactividad o impulsividad que empieza en la infancia y afecta el funcionamiento) en adultos. No es un estudio con pacientes nuevos: es una puesta al día escrita para clínicos que no son especialistas en él.

La idea de fondo es que el TDAH no se acaba con la infancia. Los autores calculan que lo tiene alrededor del 2,5 % de los adultos del mundo, y que en muchos de ellos nunca se diagnostica.

Esa diferencia explica por qué las cifras bailan. Un metaanálisis (estudio que suma estadísticamente los resultados de muchos estudios previos sobre la misma pregunta) de población general estimó en 2020 una prevalencia de 2,58 % para el TDAH persistente frente a 6,76 % para el sintomático, y vio que ambas bajan con la edad.

Por qué te lo vas a encontrar en cualquier consulta

El adulto con TDAH rara vez llega diciendo «tengo TDAH». Llega por otra cosa. La revisión insiste en que suele convivir con:

  • Trastornos psiquiátricos: ansiedad, trastornos del ánimo, del sueño, consumo de sustancias y trastornos de la personalidad.
  • Enfermedades somáticas, con un riesgo aumentado de obesidad, enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, diabetes tipo 1 y tipo 2, y enfermedades inmunitarias e inflamatorias.

Por eso lo pueden ver el psiquiatra, el internista, el médico familiar o el endocrinólogo. Si un adulto acumula ansiedad, insomnio, consumo de sustancias o problemas crónicos de organización, pregúntate si hay un TDAH de fondo que nadie buscó.

Cómo se evalúa

El diagnóstico es clínico. Se entrevista al paciente buscando tres cosas:

  1. Los síntomas nucleares: inatención, hiperactividad e impulsividad.
  2. Las enfermedades que lo acompañan, que pueden imitarlo o taparlo.
  3. Cómo esos síntomas afectan su vida: trabajo, estudios, relaciones, conducción, finanzas.

Las escalas estandarizadas de síntomas ayudan a ordenar la entrevista, pero no sustituyen el juicio clínico.

Cómo se trata

Los pilares son la psicoeducación (explicarle al paciente qué es su trastorno, cómo funciona y qué puede esperar del tratamiento, para que lo entienda y participe en las decisiones) y los fármacos, casi siempre junto con intervenciones psicosociales y consejos de estilo de vida.

  • Psicoestimulantes (metilfenidato y anfetaminas, como la lisdexanfetamina): aumentan la disponibilidad de dopamina y noradrenalina en la sinapsis, al bloquear su recaptación o, en el caso de las anfetaminas, al favorecer además su liberación.
  • No estimulantes (por ejemplo, la atomoxetina): bloquean de forma selectiva la recaptación de noradrenalina; actúan más despacio y no tienen el potencial de abuso de los estimulantes.

¿Cuál funciona mejor? Un metaanálisis en red de 133 ensayos doble ciego encontró que, en adultos, las anfetaminas, el metilfenidato, el bupropión y la atomoxetina reducían los síntomas más que el placebo a unas 12 semanas, y que las anfetaminas fueron las más eficaces en las comparaciones directas. Teniendo en cuenta eficacia y tolerancia, sus autores las propusieron como primera opción a corto plazo en adultos. Faltaban datos a más largo plazo.

Qué significa y qué no

La seguridad a largo plazo sigue siendo una pregunta abierta. Un estudio de casos y controles con los registros de Suecia (278 027 personas con TDAH) asoció cada año más de medicación con un 4 % más de riesgo de enfermedad cardiovascular, sobre todo de hipertensión, con el mayor aumento en los tres primeros años. Es una asociación, no prueba de causa, pero justifica medir la presión y el pulso de forma periódica mientras dure el tratamiento.

Lo que no cambia esta revisión: no trae un fármaco nuevo ni un criterio diagnóstico nuevo. Su valor es recordarte que el TDAH del adulto existe, es frecuente, se esconde detrás de otras enfermedades y tiene tratamiento.

Fuentes del contexto

  • Song P, Zha M, Yang Q, Zhang Y, Li X, Rudan I. The prevalence of adult attention-deficit hyperactivity disorder: a global systematic review and meta-analysis. J Glob Health. 2021;11:04009. https://doi.org/10.7189/jogh.11.04009
  • Cortese S, Adamo N, Del Giovane C, et al. Comparative efficacy and tolerability of medications for attention-deficit hyperactivity disorder in children, adolescents, and adults: a systematic review and network meta-analysis. Lancet Psychiatry. 2018;5(9):727-738. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(18)30269-4
  • Zhang L, Li L, Andell P, et al. Attention-deficit/hyperactivity disorder medications and long-term risk of cardiovascular diseases. JAMA Psychiatry. 2024;81(2):178-187. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2023.4294

La fuente

PubMed · NEJM, Lancet, JAMA, BMJ

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.