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InvestigaciónFisiología09 de oct de 2026

El cerebro de chimpancés, gorilas y otros grandes simios no pierde peso al envejecer, a diferencia del humano

Un estudio con encéfalos de chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes no halló una pérdida significativa de peso cerebral con la edad, ni siquiera en los más viejos. Los autores proponen que su vida más corta lo explicaría y que la atrofia del cerebro anciano es, sobre todo, un rasgo humano.

Qué se hizo

Un equipo de antropólogos y neurocientíficos de varias universidades de EE. UU. revisó cómo cambia el peso del encéfalo a lo largo de la vida adulta en los grandes simios: chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Es un estudio con animales, no con personas, y se publicó en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences, revista de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU.).

El peso del encéfalo solo se puede medir tras la muerte, así que el trabajo es transversal (un estudio que mira a muchos individuos una sola vez, cada uno a una edad distinta, en lugar de seguir a los mismos durante años; compara jóvenes con viejos, no a un mismo animal cuando envejece). La muestra cubría toda la edad adulta de cada especie e incluía individuos que llegaron a edades comparables a aquellas en las que el cerebro humano ya empieza a cambiar. En un subgrupo de chimpancés se pudo ajustar además por el peso corporal. El resumen disponible no detalla cuántos animales hubo de cada especie.

Qué encontraron

  • En ninguna de las cuatro especies el peso del encéfalo cambió de forma significativa a lo largo de la adultez, tampoco en edades avanzadas.
  • El resultado se mantuvo en los chimpancés al tener en cuenta el peso del cuerpo, lo que descarta que todo se deba a animales más grandes o más pequeños.
  • Los autores concluyen que una pérdida marcada de peso cerebral no es un rasgo general del envejecimiento de los grandes simios y parece, en gran medida, propia de la especie humana.

Cómo encaja con lo que ya se sabía

El hallazgo coincide con un trabajo anterior de parte del mismo grupo, también en PNAS (2011). Con resonancia magnética midieron el volumen cerebral, la sustancia gris y blanca del lóbulo frontal y el hipocampo en 99 chimpancés de 10 a 51 años y en 87 humanos de 22 a 88 años. Los humanos perdían volumen en todas las estructuras con la edad; los chimpancés no mostraron cambios significativos. Y un dato clave: el efecto de la edad en los humanos dependía sobre todo de las personas mayores que la longevidad máxima del chimpancé.

De ahí sale la idea que los autores proponen para el nuevo trabajo: la vida relativamente corta de los grandes simios explicaría que su encéfalo conserve el peso, porque no llegan a la etapa en la que el humano encoge. Es decir, no sería que el cerebro del simio sea más resistente, sino que el humano vive mucho más allá de ese límite. Es una hipótesis, no algo demostrado.

Ojo, que los simios viejos no están libres de lesiones. En 20 chimpancés de 37 a 62 años se encontraron placas de amiloide (acúmulos fuera de las neuronas de un fragmento de proteína, el beta-amiloide, que se pliega mal y se pega a sí mismo; son una de las dos lesiones que definen el Alzheimer), ovillos neurofibrilares (marañas dentro de la neurona formadas por la proteína tau con exceso de fosfato; la tau normalmente sostiene los microtúbulos que transportan cargas por el axón, y al despegarse se agrega y el transporte falla) y angiopatía amiloide (depósito de beta-amiloide en la pared de los vasos del cerebro, que los vuelve frágiles). Es decir, aparece la patología microscópica, pero sin la pérdida de masa cerebral del humano.

Qué significa y qué no

El cerebro de los grandes simios no pierde peso de forma apreciable al envejecer; la atrofia marcada del cerebro anciano parece, en gran parte, un rasgo humano.

Los autores sugieren que esto ayuda a entender por qué el humano es tan propenso a la patología cerebral tardía, como el Alzheimer: una vida larga deja tiempo para que el encéfalo encoja y la enfermedad avance. Pero hay límites claros:

  • Es un estudio transversal: compara animales distintos de distintas edades, no sigue a los mismos individuos.
  • Los grandes simios estudiados suelen vivir en cautiverio (zoológicos o centros de investigación), con dieta y cuidados distintos a los de la vida salvaje.
  • El peso del encéfalo es una medida gruesa: puede no captar pérdidas en regiones concretas, como el hipocampo.
  • No es un estudio en personas ni dice nada sobre cómo prevenir o tratar la demencia.

Fuentes del contexto

  • Sherwood CC, Gordon AD, Allen JS, Phillips KA, Erwin JM, Hof PR, et al. Aging of the cerebral cortex differs between humans and chimpanzees. Proc Natl Acad Sci U S A. 2011;108(32):13029-34. https://doi.org/10.1073/pnas.1016709108
  • Edler MK, Sherwood CC, Meindl RS, Hopkins WD, Ely JJ, Erwin JM, et al. Aged chimpanzees exhibit pathologic hallmarks of Alzheimer's disease. Neurobiol Aging. 2017;59:107-20. https://doi.org/10.1016/j.neurobiolaging.2017.07.006

La fuente

Nature

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.