InvestigaciónEpidemiología14 de oct de 2026
El cáncer sube en adultos jóvenes de Inglaterra y el exceso de peso solo explica una parte
Un análisis de los registros de Inglaterra entre 2001 y 2019 encontró once cánceres con factores de riesgo conocidos que aumentaron en personas de 20 a 49 años. El tabaco, el alcohol y la dieta mejoraron en ese tiempo; solo creció la obesidad, y ni siquiera ella alcanza para explicar todo el aumento.
Qué se hizo
Un equipo del Institute of Cancer Research y del Imperial College de Londres revisó los registros nacionales de cáncer de Inglaterra entre 2001 y 2019: 22 tipos de cáncer en mujeres y 21 en hombres. Comparó a los adultos jóvenes (20 a 49 años) con los mayores (50 o más). Después cruzó esas cifras con las encuestas nacionales de salud para ver cómo cambiaron en el mismo tiempo el tabaco, el alcohol, la carne roja y procesada, la fibra, el sedentarismo y el IMC (índice de masa corporal: el peso en kilos dividido entre la talla en metros al cuadrado).
Es un estudio ecológico y descriptivo: mira tendencias de poblaciones enteras, no sigue a personas una por una. Sirve para ver si una explicación cuadra con los números, pero no demuestra causa. Se publicó en abril de 2026 en una revista de oncología del grupo BMJ (British Medical Journal, editorial médica británica).
Para medir cuánto pesa cada factor usaron la fracción atribuible poblacional (proporción de casos que desaparecería si nadie tuviera ese factor de riesgo; sale de combinar lo común que es el factor con cuánto multiplica el riesgo), con un desfase supuesto de 10 años entre la exposición y el diagnóstico.
Qué encontraron
- En los jóvenes subió de forma significativa la incidencia de 16 de 22 cánceres en mujeres y 11 de 21 en hombres.
- Once de ellos tienen factores de conducta conocidos: tiroides, mieloma múltiple, hígado, riñón, vesícula, colon y recto, páncreas, endometrio, boca, mama y ovario.
- Nueve de esos once también subieron en los mayores. Las excepciones: el colorrectal, estable en los mayores, y el de ovario, que en las mujeres mayores bajó un 1,3 % al año. Esos dos solo crecieron en los jóvenes.
- En las mujeres, endometrio, riñón, páncreas, mieloma y tiroides subieron más deprisa en las jóvenes que en las mayores.
- Todos los factores de riesgo de conducta se mantuvieron o mejoraron, salvo la obesidad. El tabaquismo en jóvenes bajó cerca de un 2 % al año desde 1995 y la carne roja consumida se redujo a menos de la mitad entre 2008 y 2018. La obesidad, en cambio, creció sin pausa, sobre todo en las mujeres jóvenes.
- En los últimos años, algunos se han frenado: mama y ovario en mujeres; riñón, hígado y boca en hombres.
El peso está ligado a diez de los once cánceres (todos menos el de boca). Los autores separaron los casos que se pueden atribuir al IMC de los que no. Subieron los dos: los atribuibles, más deprisa; los demás, más despacio. Es decir, que el peso no lo explica todo.
| Cáncer en mujeres de 20 a 49 años | Casos atribuibles al peso | Casos no atribuibles al peso |
|---|---|---|
| Colorrectal | 0,9 → cerca de 1,7 por 100 000 (4,3 % al año) | 6-7 → casi 10 por 100 000 (3,2 % al año) |
| Endometrio | 0,9 → 1,6 por 100 000 (3,8 % al año) | 2,6 → 3,6 por 100 000 (1,7 % al año) |
Qué queda por explicar
Los factores de conducta conocidos pesan mucho en la carga de cáncer, pero, salvo el exceso de peso, no explican por qué sube en los jóvenes.
Los autores proponen buscar en otros sitios:
- Exposiciones de la infancia o de antes de nacer. El colorrectal, que solo crece en las generaciones jóvenes, apunta a causas propias de esas generaciones.
- El microbioma intestinal. Citan un estudio de secuenciación que encontró en tumores colorrectales la huella de la colibactina (toxina que fabrican algunas cepas de *Escherichia coli* del intestino; se une al ADN y lo rompe, y deja un patrón de mutaciones reconocible en el tumor), más frecuente en los cánceres de inicio temprano.
- La salud metabólica en general: diabetes y síndrome metabólico, que se ligan a varios cánceres por su cuenta.
- Cambios en el diagnóstico. Más imágenes y más pruebas encuentran más tumores. En el Reino Unido hay indicios de sobrediagnóstico (detectar tumores que nunca habrían dado síntomas ni acortado la vida; sube la incidencia sin que suba la enfermedad que importa) en tiroides, riñón, mama, boca y endometrio.
Otros sospechosos —ultraprocesados, bebidas azucaradas, antibióticos en la infancia, contaminación del aire— son comunes en Inglaterra, pero la mayoría se mantuvo o bajó en la última década. La obesidad infantil sí subió: del 17,5 % al 22,7 % a los 10-11 años entre 2006 y 2023.
Qué significa y qué no
- Es un análisis de datos de población, de un solo país y hasta 2019. No prueba que el peso ni ningún otro factor cause el aumento: muestra con qué cuadran las tendencias y con qué no.
- Los hábitos salen de encuestas autodeclaradas, con huecos: la actividad física solo tenía cinco mediciones entre 2003 y 2012.
- Si el retraso real entre exposición y cáncer es mayor de 10 años, o el riesgo del peso es más alto de lo calculado, el papel de la obesidad podría estar subestimado.
- En la práctica, el estudio refuerza dos cosas: que el control del peso sigue siendo prevención contra el cáncer a cualquier edad, y que un síntoma de alarma digestivo o ginecológico en alguien de 30 o 40 años no se descarta por la edad.
Fuentes del contexto
- Richards Z, Frost R, Gunter MJ, Berrington de Gonzalez A, Garcia-Closas M. Temporal trends in behavioural risk factors for cancers with rising incidence in younger adults: an analysis of population-based data in England. BMJ Oncol. 2026;5(1):e000966. https://doi.org/10.1136/bmjonc-2025-000966
La fuente
ScienceDaily
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