InvestigaciónPsiquiatría09 de oct de 2026
Depresión: la actividad cerebral de 263 pacientes se agrupa en cinco perfiles distintos, asociados a ansiedad, trauma o consumo de sustancias
Un estudio finlandés registró con magnetoencefalografía la actividad cerebral en reposo de 263 adultos con depresión mayor y 75 personas sanas. Halló cinco perfiles de comunicación entre regiones, algunos con conectividad aumentada y otros disminuida, cada uno asociado a síntomas distintos. Aún no se sabe si sirven para elegir tratamiento.
Qué se hizo
Un equipo de la Universidad de Helsinki registró la actividad cerebral en reposo de 263 adultos con depresión mayor y de 75 personas sanas como grupo de comparación. Usó MEG (magnetoencefalografía: unos sensores muy sensibles alrededor de la cabeza captan los diminutos campos magnéticos que generan las corrientes eléctricas de las neuronas, con una precisión de milisegundos), junto con resonancia magnética estructural para ubicar de qué región sale cada señal, y cuestionarios de síntomas.
Con esos datos midieron la conectividad funcional (grado en que dos regiones del cerebro trabajan acompasadas: si sus ritmos eléctricos suben y bajan sincronizados, se interpreta que se están comunicando) en distintas oscilaciones cerebrales (ritmos eléctricos que producen grupos de neuronas al disparar a la vez, como el alfa o el beta; cada ritmo tiene su frecuencia y se asocia a funciones distintas). Después buscaron qué patrones de conectividad iban de la mano de qué síntomas y agruparon a los pacientes según esos patrones con métodos de clustering (agrupamiento automático por parecido). Es un estudio transversal: una sola medición por persona, sin seguimiento ni tratamiento. Se publicó en Nature Mental Health en 2026.
Qué encontraron
- Cinco perfiles de actividad cerebral entre los pacientes, distintos entre sí en qué ritmos y qué regiones estaban alterados.
- Los cinco se diferenciaban de las personas sanas, pero no en la misma dirección: en unos la comunicación entre regiones estaba aumentada y en otros, disminuida.
- Cada perfil se asoció a una combinación distinta de síntomas.
Dos personas con el mismo diagnóstico de depresión pueden tener cambios cerebrales opuestos: en una la comunicación entre regiones sube y en otra baja.
Los autores proponen que esta mezcla explicaría por qué estudios anteriores, al promediar a todos los pacientes juntos, dieron resultados contradictorios: los aumentos de unos se cancelan con las disminuciones de otros.
Cómo se compara con los biotipos anteriores
La idea de partir la depresión en biotipos no es nueva. Lo nuevo aquí es la técnica: los trabajos grandes previos usaron RMf (resonancia magnética funcional, que mide los cambios lentos de oxígeno en la sangre que acompañan a la actividad neuronal, con un retraso de segundos), mientras que la MEG sigue la actividad eléctrica casi en tiempo real.
| Estudio | Técnica | Pacientes | Grupos | ¿Respuesta al tratamiento? |
|---|---|---|---|---|
| Drysdale et al., 2017 | RMf en reposo | 1188 | 4 | Sí, a la estimulación magnética (154 pacientes) |
| Dinga et al., 2019 (réplica) | RMf en reposo | 187 | 3, no significativos | No evaluada |
| Tozzi et al., 2024 | RMf en reposo y con tareas | 801 | 6 | Sí, a fármacos y a terapia conductual (250 aleatorizados) |
| Helsinki, 2026 | MEG en reposo | 263 | 5 | No se evaluó |
El primer gran trabajo describió cuatro biotipos con RMf y vio que predecían quién respondía a la EMT (estimulación magnética transcraneal: una bobina sobre el cuero cabelludo induce pequeñas corrientes en la corteza y modifica la actividad de los circuitos que hay debajo). Pero un grupo holandés repitió el mismo método en otra muestra y los grupos que salieron no fueron estadísticamente significativos, lo que obligó a tomar estos biotipos con cautela. El trabajo de Stanford de 2024 encontró seis biotipos que sí se asociaron a distinta respuesta a fármacos y a psicoterapia.
Qué significa y qué no
- No predice tratamientos. El estudio no midió la respuesta a antidepresivos, psicoterapia ni estimulación; los propios investigadores reconocen que aún no se puede elegir el tratamiento con una medida cerebral.
- Es una foto, no una película: al ser transversal, muestra asociaciones entre conectividad y síntomas, no que una cause la otra.
- 263 pacientes de un solo país y sin réplica independiente publicada todavía.
- La MEG es cara y solo existe en pocos centros, así que, aunque se confirmara, no sería una prueba de consulta a corto plazo.
Lo que sí deja es una idea útil para la clínica: la depresión es un diagnóstico por síntomas que probablemente agrupa procesos cerebrales distintos, y la comorbilidad con ansiedad, trauma o consumo de sustancias podría reflejar parte de esas diferencias.
Fuentes del contexto
- Drysdale AT, Grosenick L, Downar J, et al. Resting-state connectivity biomarkers define neurophysiological subtypes of depression. Nat Med. 2017;23(1):28-38. https://doi.org/10.1038/nm.4246
- Dinga R, Schmaal L, Penninx BWJH, et al. Evaluating the evidence for biotypes of depression: methodological replication and extension of Drysdale et al. (2017). Neuroimage Clin. 2019;22:101796. https://doi.org/10.1016/j.nicl.2019.101796
- Tozzi L, Zhang X, Pines A, et al. Personalized brain circuit scores identify clinically distinct biotypes in depression and anxiety. Nat Med. 2024;30(7):2076-2087. https://doi.org/10.1038/s41591-024-03057-9
La fuente
ScienceDaily
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