InvestigaciónEpidemiología05 de oct de 2026
Curvas mundiales del dolor: 6,1 millones de personas muestran cómo cambia con la edad, el sexo y el país
Un consorcio internacional reunió el dolor autorreportado de 6,1 millones de personas de 118 países y construyó curvas de referencia por edad y sexo para 11 zonas del cuerpo. El dolor es más frecuente en mujeres en todas las zonas, sube sobre todo antes de los 55 años y, en la vejez, es mucho más común en los países con menor desarrollo humano, al revés de lo que suponían las estimaciones previas.
Qué se hizo
Un equipo coordinado desde la Universidad McGill (Canadá), con investigadores de más de veinte países, entre ellos México, Brasil y España, juntó los datos individuales de 6.125.459 personas procedentes de 902 fuentes poblacionales (encuestas y cohortes de población general) de 118 países. En todas, el dolor era autorreportado: la persona decía si le dolía y dónde.
Como cada encuesta preguntaba a su manera, primero hubo que armonizar los datos, es decir, traducir preguntas distintas a una misma definición para poder sumarlas. Con eso construyeron curvas de referencia (gráficas que muestran cuánto dolor es lo esperable a cada edad, separadas por sexo y región; igual que una curva de talla te dice si un niño está en el percentil esperado, estas te dicen si un grupo de pacientes duele más o menos de lo normal) para 11 zonas del cuerpo, desde la cara hasta la espalda.
Las curvas quedaron en una plataforma de acceso abierto donde otro grupo puede cargar sus propios datos y ver dónde se sitúa frente a la norma mundial.
Qué encontraron
- Cuánto duele: la prevalencia va de alrededor del 2 % para el dolor facial al 40 % para el dolor de espalda.
- Sexo: las mujeres reportan más dolor en las 11 zonas, con un riesgo relativo (cociente entre la frecuencia en un grupo y en otro; 1,5 significa que el dolor es un 50 % más frecuente en mujeres que en hombres) que va de 1,08 a 1,83.
- Edad: el dolor aumenta con los años, pero la subida más empinada ocurre antes de los 55 años; después la curva se aplana.
- Desarrollo humano: en la vejez, el dolor en cualquier parte del cuerpo es mucho más frecuente en los países con IDH (índice de desarrollo humano, una medida de Naciones Unidas que combina esperanza de vida, años de escolaridad e ingreso por persona) más bajo que en los de IDH más alto, con una diferencia de riesgo (resta entre las dos prevalencias, expresada en puntos porcentuales; a diferencia del riesgo relativo, dice cuántas personas más de cada cien tienen el problema) de 30,6 puntos porcentuales (intervalo de confianza del 95 %: 26,9 a 34,3). El dolor lumbar casi se duplica en las edades más avanzadas.
- Factores modificables: tabaquismo, obesidad e ingreso bajo explican en conjunto el 18,3 % de la carga de dolor en el mundo, pero esa proporción va del 12,6 % en África subsahariana al 27,1 % en Europa del Este.
Cómo se compara con lo que ya se sabía
La referencia hasta ahora era el estudio GBD (Carga Global de Enfermedad, el proyecto que estima para cada país cuánto enferma, se discapacita y muere la población por cada causa). En su análisis de 2021, el dolor lumbar afectaba a 619 millones de personas en 2020, seguía siendo la primera causa de años vividos con discapacidad y se proyectaban 843 millones de casos para 2050. Esas estimaciones, modeladas con pocos datos primarios en muchos países, tendían a proyectar más dolor donde hay más desarrollo.
El trabajo nuevo, con datos individuales y no modelados, apunta en dirección contraria: la vejez duele más donde hay menos recursos.
El hallazgo de los factores de riesgo ayuda a entender por qué. La fracción atribuible (parte de los casos que desaparecería si se eliminara un factor de riesgo; se calcula combinando cuánto aumenta el riesgo ese factor y qué tan común es en la población) de tabaco, obesidad y pobreza es menor justo en África subsahariana. Eso no quiere decir que allí el dolor tenga menos causas: quiere decir que las que lo explican (probablemente trabajo físico pesado, lesiones sin tratar, poco acceso a rehabilitación) todavía no se han medido bien.
Qué significa y qué no
El dolor crónico no es una enfermedad de países ricos: en la vejez es bastante más frecuente donde hay menos desarrollo humano.
Ahora bien, conviene leerlo con cuidado:
- Es dolor autorreportado: depende de cómo se pregunte, del idioma y de la cultura, y la armonización reduce, pero no borra, esas diferencias.
- Son datos de población, no de pacientes: describen cuánto dolor hay, no por qué ni cómo tratarlo.
- Una asociación con el IDH no prueba que la pobreza cause el dolor; puede haber otros factores detrás que el estudio no midió.
- El resumen publicado no detalla cuántos datos hay de cada país, así que la precisión puede ser menor en las regiones con menos fuentes.
Para quien estudia o atiende pacientes, lo útil es tener por fin una norma con la que comparar: cuánto dolor en cada zona del cuerpo es esperable a cada edad, en cada sexo y en cada región.
Fuentes del contexto
- GBD 2021 Low Back Pain Collaborators. Global, regional, and national burden of low back pain, 1990-2020, its attributable risk factors, and projections to 2050: a systematic analysis of the Global Burden of Disease Study 2021. Lancet Rheumatol. 2023;5(6):e316-e329. https://doi.org/10.1016/S2665-9913(23)00098-X
La fuente
Nature Medicine
Leer el original ↗Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.