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ClínicaCirugía general15 de oct de 2026

Cáncer de recto: el tubo transanal podría evitar reoperaciones por fuga, pero no está claro que evite la fuga

Una revisión Cochrane de 4 ensayos con 1318 pacientes operados de cáncer de recto encontró que dejar un tubo blando por el ano podría reducir las reoperaciones por fuga de la anastomosis, aunque su efecto sobre la propia fuga es muy incierto. En quienes ya llevaban una ostomía de derivación, hubo más fugas con el tubo.

Qué se hizo

Tras quitar un cáncer de recto, el cirujano vuelve a unir los dos extremos del intestino. Esa costura es la anastomosis (unión quirúrgica de dos segmentos de intestino; tiene que cicatrizar en los primeros días para quedar hermética), y su complicación más temida es la fuga anastomótica: la unión no sella y el contenido intestinal se escapa a la pelvis o al abdomen, con riesgo de peritonitis, sepsis y una nueva operación.

Para protegerla se usan dos estrategias. La clásica es la ostomía de derivación (abertura temporal del intestino, casi siempre una ileostomía, que saca las heces por la pared abdominal antes de que lleguen a la costura; luego hay que cerrarla en otra cirugía). La otra es el tubo transanal: una sonda blanda que se deja unos días a través del ano hasta cerca de la anastomosis. La idea es que drena heces y gas y baja la presión dentro del recto, que es lo que tensa la costura cuando el esfínter se contrae.

Una revisión Cochrane reunió los ECA (ensayos clínicos aleatorizados: los pacientes se asignan al azar a un grupo u otro, lo que reparte por igual los factores que no se miden) que compararon tubo transanal frente a no poner nada en adultos operados de cáncer de recto. Encontró 4 ensayos con 1318 personas (666 con tubo y 652 sin él), con búsqueda hasta agosto de 2025. Los cuatro tenían «algunas dudas» de sesgo, y la certeza de la evidencia fue baja o muy baja según el sistema GRADE (escala que califica cuánto confiar en un resultado; baja por sesgo de los estudios, resultados que no coinciden entre sí o intervalos muy anchos).

Qué encontraron

Los efectos se expresan como RR (riesgo relativo: el riesgo en el grupo con tubo dividido entre el riesgo sin tubo; 1 significa que no hay diferencia), con su IC 95 % (intervalo de confianza del 95 %: el rango de valores compatibles con los datos; si incluye el 1, no se puede descartar que no haya efecto).

  • Fuga anastomótica: 73 por cada 1000 con tubo frente a 83 por cada 1000 sin él (RR 0,88; IC 95 % 0,46 a 1,72). Evidencia muy incierta: el intervalo va desde una reducción a casi la mitad hasta un aumento al doble.
  • Reoperación por fuga: 14 por cada 1000 con tubo frente a 45 por cada 1000 sin él (RR 0,32; IC 95 % 0,10 a 1,00; 3 ensayos, 1124 personas; certeza baja). El tubo podría reducir la necesidad de volver a operar, pero el intervalo roza el 1.
  • Otras complicaciones a 30 días: 207 frente a 174 por cada 1000 (RR 1,19; IC 95 % 0,76 a 1,88; muy incierto).
  • Estancia: un solo ensayo, de 398 personas sin ostomía, vio unos 3 días menos de hospital con tubo.
  • Problemas del propio tubo: se salió antes de tiempo en el 2,7 % de los pacientes, y una cuarta parte (25,2 %) refirió molestias por él, con mucha variación entre ensayos.

La ostomía cambia la lectura

Los resultados de fuga eran muy dispares entre ensayos, así que los autores los separaron, como habían previsto, según si el paciente llevaba ostomía de derivación. La diferencia entre subgrupos fue significativa:

SubgrupoEnsayos (personas)Fuga con tuboFuga sin tuboRR (IC 95 %)
Sin ostomía3 (911)64 por 100089 por 10000,72 (0,36 a 1,43)
Con ostomía2 (250)124 por 100052 por 10002,38 (1,00 a 5,69)

Sin ostomía, la reoperación por fuga fue menor con tubo (RR 0,25; IC 95 % 0,07 a 0,94; 2 ensayos, 806 personas). Con ostomía, en cambio, hubo más fugas con el tubo. Son pocos pacientes y el intervalo es muy ancho, así que es una señal, no una conclusión.

Cómo se compara con lo que ya se sabía

La ostomía de derivación protege, pero obliga a una segunda cirugía para cerrarla y da sus propias complicaciones, como deshidratación u obstrucción. Por eso el tubo transanal atrae: es barato y se retira sin operar. Un metaanálisis aparte, de siete estudios con 1347 pacientes, que comparó directamente tubo frente a ostomía, no vio diferencias en fugas, aunque sí menos obstrucción intestinal con el tubo. Ese trabajo mezcla diseños y no sustituye a ensayos bien hechos.

Qué significa y qué no

El tubo transanal podría ahorrar reoperaciones por fuga, pero no está demostrado que evite la fuga, y en quien ya lleva ostomía podría no ayudar.

  • Es una síntesis de ensayos en humanos, pero solo cuatro, con riesgo de sesgo y resultados imprecisos.
  • Los tubos no eran iguales en todos los ensayos (material, calibre, días puestos), y eso puede explicar parte de la dispersión.
  • No sirve para decidir entre tubo y ostomía: compara tubo frente a nada.
  • Los autores piden ensayos que informen por separado a los pacientes con y sin ostomía, y que usen un tubo estandarizado.

Fuentes del contexto

  • Zhang X, Chen Z, Liang Z. Transanal drainage tube versus diverting stoma for reducing anastomotic leakage after rectal cancer surgery: a systematic review and meta-analysis. J Gastrointest Oncol. 2026;17(3):159. https://doi.org/10.21037/jgo-2026-1-0053

La fuente

Cochrane (en español)

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Esta nota se redactó con ayuda de inteligencia artificial a partir de la fuente, y se revisó antes de publicarla.